domingo, 20 de diciembre de 2009

Breve crítica del legado metodológico de Samuelson

Por: Mauricio Ríos García

El aporte de Samuelson ha tenido tal impacto que sus textos han ocupado lugar en la biblioteca de todo tipo de economistas durante décadas, su metodología ha sido aplicada en universidades centenarias, ha sido actor en escenarios tan importantes como el de la Casa Blanca, y ha sido inspiración para asumir el desafío de una crisis económica de magnitudes globales.

El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) anunció la muerte de Paul A. Samuelson a los 94 años de edad, un domingo 13 de diciembre de 2009. Sin duda, un hombre polémico que no será olvidado por seguidores, pero tampoco por detractores del método científico que desarrolló a lo largo de su vida para interpretar los problemas económicos.

Lo primero que a un economista de estos tiempos podría recordarle el nombre de Paul A. Samuelson, es la rigurosidad matemática con la que desarrolló contribuciones como las de la estática comparativa en el campo de la economía. Eso le valió el máximo galardón científico en 1970 y el reconocimiento como uno de los más grandes economistas del Siglo XX.

Samuelson siempre fue conocido por ridiculizar los métodos alternativos a los de la modelización y formalización matemática como “no científicos”, relegando los problemas económicos solamente para aquellos que entendieran su lenguaje, asegurando además, que la máxima evolución de la ciencia económica ya se encontraba en los escritos que había desarrollado desde 1947 con su Foundations of Economic Analysis.

En las ciencias naturales existen laboratorios en los cuáles uno puede desarrollar experimentos que permiten aislar fenómenos de los elementos que los provocan. En la ciencia económica no existe tal cosa, aunque la modelización y formalización matemática podría ser la réplica más cercana de los experimentos desarrollados en un laboratorio.

Por medio de métodos matemáticos y estadísticos, la econometría establece relaciones funcionales entre incontables variables económicas. Por ejemplo, se desarrolla un conjunto de ecuaciones que constituyen un modelo econométrico para analizar, interpretar y predecir diversos sistemas y variables como el precio, las reacciones del mercado, los costos de producción, la tendencia de los negocios y la política económica.

En las ciencias naturales, el empleo de las matemáticas permite a científicos formular la naturaleza esencial de los objetos, y muy a pesar de la misteriosa sabiduría que los modelos econométricos proyectan, no se supone que la ciencia económica trate con objetos, sino con seres humanos.

La principal característica de los seres humanos es que somos animales racionales. Cuando Carl Menger (1871) desarrolló la teoría subjetiva del valor sin el uso del método cuantitativo, partió de la idea de que existía un vínculo causal entre los valores subjetivos que están detrás de las elecciones de los consumidores y los precios objetivos utilizados para los cálculos monetarios.

Los seres humanos utilizan sus mentes para sostener su nivel de vida, y el uso de la mente no sigue ningún tipo de procedimiento automático, o lo que es lo mismo, cada individuo emplea sus conocimientos en sus propias circunstancias. Es esto lo que hace imposible para las matemáticas, capturar la esencia de la naturaleza humana.

En este sentido, los individuos tienen la libertad de elegir entre sus opciones y hacer cambios el momento que crean conveniente y cuantas veces fuese necesario, corrigiendo el error que cometieron en el pasado o aprovechando el resultado que encontraron con determinada acción. Este es uno de los elementos que el análisis económico cualitativo considera para seguir desarrollando ciencia prescindiendo, en la gran mayoría de casos, de la modelización matemática. El empleo de funciones matemáticas, en cambio, implica que las acciones de los individuos sean motivadas por una serie de factores determinados por otros individuos en forma arbitraria.

Lo que en realidad estamos tratando de decir es que los actores observados son demasiado complejos como para que sean reducidos o limitados a componentes absolutos, y la distancia que existe entre la modelación matemática y la realidad es cubierta con la intervención de los procesos de mercado que tratan de acercar la realidad a los modelos, y no los modelos a la realidad.

Samuelson, sin embargo, también reconoció que “en donde verdaderamente se cometen errores, es en la formulación de premisas”, lo que en realidad quiere decir que los modelos matemáticos solamente son perfectos en la medida que la interpretación de quien los construye también lo sea. Es éste es el punto exacto del que parte nuestra crítica respecto de la aplicación del método de las “ciencias duras” en la interpretación económica.

El argumento comúnmente aceptado para intervenir la economía, ya que hablamos de intervención, es que los mercados son imperfectos, y en realidad estamos de acuerdo, es un proceso radicalmente imperfecto, pero que no puede ser desarrollado a través de la vigilancia de la imperfección humana. La corrección de los mercados solamente puede darse a través de la competencia entendida como un proceso de descubrimiento, es decir, la capacidad de aprendizaje que los individuos reconocen de sus errores y la creatividad que desarrollan para corregirlos.

Cuando Samuelson publicó en 1947 el libro que más tarde se convertiría en el manual de economía más vendido de la historia, fue traducido a 22 idiomas, incluido el ruso. Esto porque Europa del Este presuponía (aunque tuvieron que pasar más de cuarenta años para que en la práctica se demostrara lo contrario) que una economía socialista no solamente podía funcionar, sino incluso prosperar, y el aquel método de planificación o modelización extrema de la escuela neoclásica representaba uno de los caminos para conseguirlo.

A diferencia del método de otras escuelas, uno de los aspectos más interesantes a destacar de la síntesis neoclásica es el haber mantenido durante más de 60 años una abismal distancia con otras disciplinas de relación tan estrecha como el derecho, la política y la filosofía, a cambio de desarrollar su formalización a tal extremo que los problemas cotidianos de las personas terminan siendo discutidos en otros campos como el de la termodinámica, lo que además de hacer que los problemas de los individuos sean competencia de ajenos que, aunque fuesen tanto o más capaces que Samuelson, terminan tratándolos siempre con demasiada distancia de la realidad.

Escrito para Nueva Economía.

http://nuevaeconomia.com.bo/noticia.php?not=4475


viernes, 4 de diciembre de 2009

La economía política del 2010

Por: Mauricio Ríos García

La economía no fue elemento de discusión en el escenario electoral. Vale ahora plantear algunas ideas al respecto, dadas las confusiones que podría ocasionar el no tratarlas en su debido momento.

Más allá del evidente gran problema que existe en el principal sector de nuestra economía como es el hidrocarburífero, cabe preguntarse qué sector alternativo podría estar en condiciones de sostener el ajuste de cinturones en 2010, qué medidas podrían asumirse para rescatar la capacidad productiva que se orientaba al mercado del ATPDEA, y qué otras para que los individuos continúen con su vida cotidiana, paralela al carnaval mediático de la política.

Es cierto que el nivel que las Reservas Internacionales han alcanzado es extraordinario, pero más allá de no ser un recurso disponible como se pretende hacer creer, la banca central que las custodia no puede convertirse nuevamente en un protagonista directo del crecimiento y desarrollo como durante los años previos a 1985, debido a que los recursos podrían ser susceptibles de mayor derroche, sin mencionar el perverso rol que jugaron estos entes emisores en la actual desestabilización global.

La que podría mostrarse como un actor más que importante este próximo año, debido a su notable desempeño, es la banca privada, siempre y cuando la banca central se lo permita, es decir, en la medida que se logre fijar tasas de referencia razonables que logren conservar la cadena del negocio, se podría asumir gran parte del impacto del contexto internacional o aquel que podría causar nuevamente el aparato del Estado, caso contrario, no habría que descartar el inicio de un proceso de "nacionalización en contra de la usura".

También es necesario orientar la economía del sector no tradicional en forma inteligente. Primero, debe hacerse "lo imposible" por no perder ningún mercado por más pequeño que sea. Y, segundo, ya que no es posible crecer mediante la venta de nuestros productos y servicios a los mejores compradores de Estados Unidos, debido a diferencias ideológicas, es necesario prestar mayor atención a la política monetaria que los países emergentes, como la India, están adoptando.

Este país ha decidido garantizar la solvencia de su economía a través de la compra de 200 toneladas métricas de oro del Fondo Monetario Internacional, transacción inédita desde los años 30 ó 40, lo que quiere decir que, además de estar brindando garantía para el ahorro e inversión de todo el mundo occidental, podría haber empezado un proceso de muy largo plazo para preservar el poder económico que ya empezó a conseguir. Entonces, si Bolivia es inteligente, empezará a orientar su economía a los mercados mejor respaldados, lo que es más realista o menos demagógico que cualquier proyecto espacial o supersónico.

Y finalmente, mantener e incluso incrementar las transferencias de dinero en efectivo y confiar en la capacidad que los individuos demuestran cada día para cambiar su condición de vida, también podría contener las consecuencias de la megalomanía del Estado y sus cómplices que frustran cada intento de preservar la democracia, la paz y la libertad.

http://www.hoybolivia.com/vernoticia.php?IdSeccion=7&IdEdicion=577&IdNoticia=24740
http://independent.typepad.com/elindependent/2009/12/la-econom%C3%ADa-pol%C3%ADtica-del-2010.html
http://www.lostiempos.com/diario/opiniones/columnistas/20091208/la-economia-politica-de-2010_48743_85129.html
http://www.eldeber.com.bo/2009/2009-12-14/vernotacolumnistas.php?id=091213225406

martes, 3 de noviembre de 2009

Un cambio en las relaciones de poder

Por: Mauricio Ríos García

Paradójicamente, lo que se presenta como una constante entre la visión del Estado autocrático interventor, y la visión del Estado democrático neutral, son las transferencias no condicionadas de dinero en efectivo, pues ambas necesitan de las mismas para consolidarse en un escenario con abundancia de recursos y frustración, o contenerse en el ejercicio de su poder. Actualmente, los planes de gobierno de los tres principales frentes políticos en campaña electoral plantean mantener estas transferencias o terminar por distribuir los recursos restantes (o por lo menos la mayor parte de los mismos) en forma directa, aunque ninguno podría haber entendido que existe la oportunidad de satisfacer una demanda fundamental en el país.

Cuando en 1997 se propuso ensayar este mecanismo por primera vez, se lo condenó porque se trataría de una descabellada idea para comprar el voto y lograr desesperadamente la reelección y permanencia en el poder. Más de una década más tarde, las evidencias de inversión prudente marcan la diferencia entre simplemente mantenerlas como un elemento político perverso por un lado, y conseguir que el aumento de la riqueza sea impulsada por un protagonista diferente de un Estado embriagado de privilegios por el otro.

Uno de los enfoques que podría generar mayor discusión (el favorito en lo personal) es el del cambio en las relaciones de poder entre el individuo y el Estado, porque contempla mecanismos que podrían limitar las decisiones ineficientes por parte de los gobiernos que afectan a los particulares.

Esta relación fue graficada alguna vez como la aplicación de una llave yudoca, es decir, ceder el paso en lugar de utilizar la fuerza para superar al oponente: si el control de los recursos existentes permite sostener una perversa relación de privilegios y condiciones entre el Estado y los distintos grupos de presión, lo que finalmente le toca al siguiente gobierno es ceder ante la demanda de control sobre los mismos recursos existentes para dejar de reprimir la prosperidad.

La teoría predominante que sostiene esta idea plantea un papel primordial a la pertenencia y participación en los grupos de presión, cuando se observa que sólo un incentivo individual y selectivo estimularía a una persona racional de un grupo latente a actuar con un espíritu grupal, o lo que equivale a decir que una persona tendrá incentivos para actuar en grupo solamente si tiene la seguridad de conseguir rédito en forma individual, lo que al mismo tiempo permite deducir que los individuos actúan colectivamente para proporcionar bienes privados, y no públicos.

Cuando Mancur Olson intentó explicar la lógica de la acción colectiva en 1982, observó que con el pasar del tiempo, el resultado que los distintos grupos de poder generaban al influir en la política a su favor, finalmente comprometían el crecimiento económico, y desde luego, cuando con el pasar del tiempo los grupos de poder aumentaban su fuerza y tamaño, la economía iniciaba un constante declive, y todos aquellos quienes invierten su energía y capacidad creativa dentro de ella, canalizarían su frustración en forma colectiva y violenta.

Olson también se planteaba qué tipo de gobierno se precisaba para lograr la prosperidad, y terminó acuñando la respuesta: “un gobierno potenciador del mercado sería lo suficientemente poderoso para establecer y proteger el derecho a la propiedad privada, pero limitado de modo tal que con sus actividades no pudiera privar a los individuos de esos derechos” (2001).

Entonces, la propuesta que termine por satisfacer una demanda fundamental (que es entregando en forma directa el total o la mayor parte las rentas naturales a los ciudadanos), habrá conseguido la forma menos costosa de burlar la resistencia violenta contra el abuso de poder del Estado, como último recurso de la minoría en su esfuerzo por romper la opresión de la mayoría.

Será a partir de este tipo de lógica que los economistas y no economistas vayan a plantear sus análisis y exámenes sobre los incentivos de quienes ostentan el poder, y las oportunidades para aplicar las ideas sobre el funcionamiento de los sistemas económicos y políticos que surgen en momentos extraordinarios como el actual.

http://www.lostiempos.com/diario/opiniones/columnistas/20091106/un-cambio-en-las-relaciones-de-poder_44005_75636.html

http://hoybolivia.com/Noticia.php?IdEdicion=548&IdSeccion=7&IdNoticia=22823