domingo 20 de diciembre de 2009

Breve crítica del legado metodológico de Samuelson

Por: Mauricio Ríos García

El aporte de Samuelson ha tenido tal impacto que sus textos han ocupado lugar en la biblioteca de todo tipo de economistas durante décadas, su metodología ha sido aplicada en universidades centenarias, ha sido actor en escenarios tan importantes como el de la Casa Blanca, y ha sido inspiración para asumir el desafío de una crisis económica de magnitudes globales.

El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) anunció la muerte de Paul A. Samuelson a los 94 años de edad, un domingo 13 de diciembre de 2009. Sin duda, un hombre polémico que no será olvidado por seguidores, pero tampoco por detractores del método científico que desarrolló a lo largo de su vida para interpretar los problemas económicos.

Lo primero que a un economista de estos tiempos podría recordarle el nombre de Paul A. Samuelson, es la rigurosidad matemática con la que desarrolló contribuciones como las de la estática comparativa en el campo de la economía. Eso le valió el máximo galardón científico en 1970 y el reconocimiento como uno de los más grandes economistas del Siglo XX.

Samuelson siempre fue conocido por ridiculizar los métodos alternativos a los de la modelización y formalización matemática como “no científicos”, relegando los problemas económicos solamente para aquellos que entendieran su lenguaje, asegurando además, que la máxima evolución de la ciencia económica ya se encontraba en los escritos que había desarrollado desde 1947 con su Foundations of Economic Analysis.

En las ciencias naturales existen laboratorios en los cuáles uno puede desarrollar experimentos que permiten aislar fenómenos de los elementos que los provocan. En la ciencia económica no existe tal cosa, aunque la modelización y formalización matemática podría ser la réplica más cercana de los experimentos desarrollados en un laboratorio.

Por medio de métodos matemáticos y estadísticos, la econometría establece relaciones funcionales entre incontables variables económicas. Por ejemplo, se desarrolla un conjunto de ecuaciones que constituyen un modelo econométrico para analizar, interpretar y predecir diversos sistemas y variables como el precio, las reacciones del mercado, los costos de producción, la tendencia de los negocios y la política económica.

En las ciencias naturales, el empleo de las matemáticas permite a científicos formular la naturaleza esencial de los objetos, y muy a pesar de la misteriosa sabiduría que los modelos econométricos proyectan, no se supone que la ciencia económica trate con objetos, sino con seres humanos.

La principal característica de los seres humanos es que somos animales racionales. Cuando Carl Menger (1871) desarrolló la teoría subjetiva del valor sin el uso del método cuantitativo, partió de la idea de que existía un vínculo causal entre los valores subjetivos que están detrás de las elecciones de los consumidores y los precios objetivos utilizados para los cálculos monetarios.

Los seres humanos utilizan sus mentes para sostener su nivel de vida, y el uso de la mente no sigue ningún tipo de procedimiento automático, o lo que es lo mismo, cada individuo emplea sus conocimientos en sus propias circunstancias. Es esto lo que hace imposible para las matemáticas, capturar la esencia de la naturaleza humana.

En este sentido, los individuos tienen la libertad de elegir entre sus opciones y hacer cambios el momento que crean conveniente y cuantas veces fuese necesario, corrigiendo el error que cometieron en el pasado o aprovechando el resultado que encontraron con determinada acción. Este es uno de los elementos que el análisis económico cualitativo considera para seguir desarrollando ciencia prescindiendo, en la gran mayoría de casos, de la modelización matemática. El empleo de funciones matemáticas, en cambio, implica que las acciones de los individuos sean motivadas por una serie de factores determinados por otros individuos en forma arbitraria.

Lo que en realidad estamos tratando de decir es que los actores observados son demasiado complejos como para que sean reducidos o limitados a componentes absolutos, y la distancia que existe entre la modelación matemática y la realidad es cubierta con la intervención de los procesos de mercado que tratan de acercar la realidad a los modelos, y no los modelos a la realidad.

Samuelson, sin embargo, también reconoció que “en donde verdaderamente se cometen errores, es en la formulación de premisas”, lo que en realidad quiere decir que los modelos matemáticos solamente son perfectos en la medida que la interpretación de quien los construye también lo sea. Es éste es el punto exacto del que parte nuestra crítica respecto de la aplicación del método de las “ciencias duras” en la interpretación económica.

El argumento comúnmente aceptado para intervenir la economía, ya que hablamos de intervención, es que los mercados son imperfectos, y en realidad estamos de acuerdo, es un proceso radicalmente imperfecto, pero que no puede ser desarrollado a través de la vigilancia de la imperfección humana. La corrección de los mercados solamente puede darse a través de la competencia entendida como un proceso de descubrimiento, es decir, la capacidad de aprendizaje que los individuos reconocen de sus errores y la creatividad que desarrollan para corregirlos.

Cuando Samuelson publicó en 1947 el libro que más tarde se convertiría en el manual de economía más vendido de la historia, fue traducido a 22 idiomas, incluido el ruso. Esto porque Europa del Este presuponía (aunque tuvieron que pasar más de cuarenta años para que en la práctica se demostrara lo contrario) que una economía socialista no solamente podía funcionar, sino incluso prosperar, y el aquel método de planificación o modelización extrema de la escuela neoclásica representaba uno de los caminos para conseguirlo.

A diferencia del método de otras escuelas, uno de los aspectos más interesantes a destacar de la síntesis neoclásica es el haber mantenido durante más de 60 años una abismal distancia con otras disciplinas de relación tan estrecha como el derecho, la política y la filosofía, a cambio de desarrollar su formalización a tal extremo que los problemas cotidianos de las personas terminan siendo discutidos en otros campos como el de la termodinámica, lo que además de hacer que los problemas de los individuos sean competencia de ajenos que, aunque fuesen tanto o más capaces que Samuelson, terminan tratándolos siempre con demasiada distancia de la realidad.

Escrito para Nueva Economía.

viernes 4 de diciembre de 2009

La economía política del 2010

Por: Mauricio Ríos García

La economía no fue elemento de discusión en el escenario electoral. Vale ahora plantear algunas ideas al respecto, dadas las confusiones que podría ocasionar el no tratarlas en su debido momento.

Más allá del evidente gran problema que existe en el principal sector de nuestra economía como es el hidrocarburífero, cabe preguntarse qué sector alternativo podría estar en condiciones de sostener el ajuste de cinturones en 2010, qué medidas podrían asumirse para rescatar la capacidad productiva que se orientaba al mercado del ATPDEA, y qué otras para que los individuos continúen con su vida cotidiana, paralela al carnaval mediático de la política.

Es cierto que el nivel que las Reservas Internacionales han alcanzado es extraordinario, pero más allá de no ser un recurso disponible como se pretende hacer creer, la banca central que las custodia no puede convertirse nuevamente en un protagonista directo del crecimiento y desarrollo como durante los años previos a 1985, debido a que los recursos podrían ser susceptibles de mayor derroche, sin mencionar el perverso rol que jugaron estos entes emisores en la actual desestabilización global.

La que podría mostrarse como un actor más que importante este próximo año, debido a su notable desempeño, es la banca privada, siempre y cuando la banca central se lo permita, es decir, en la medida que se logre fijar tasas de referencia razonables que logren conservar la cadena del negocio, se podría asumir gran parte del impacto del contexto internacional o aquel que podría causar nuevamente el aparato del Estado, caso contrario, no habría que descartar el inicio de un proceso de "nacionalización en contra de la usura".

También es necesario orientar la economía del sector no tradicional en forma inteligente. Primero, debe hacerse "lo imposible" por no perder ningún mercado por más pequeño que sea. Y, segundo, ya que no es posible crecer mediante la venta de nuestros productos y servicios a los mejores compradores de Estados Unidos, debido a diferencias ideológicas, es necesario prestar mayor atención a la política monetaria que los países emergentes, como la India, están adoptando.

Este país ha decidido garantizar la solvencia de su economía a través de la compra de 200 toneladas métricas de oro del Fondo Monetario Internacional, transacción inédita desde los años 30 ó 40, lo que quiere decir que, además de estar brindando garantía para el ahorro e inversión de todo el mundo occidental, podría haber empezado un proceso de muy largo plazo para preservar el poder económico que ya empezó a conseguir. Entonces, si Bolivia es inteligente, empezará a orientar su economía a los mercados mejor respaldados, lo que es más realista o menos demagógico que cualquier proyecto espacial o supersónico.

Y finalmente, mantener e incluso incrementar las transferencias de dinero en efectivo y confiar en la capacidad que los individuos demuestran cada día para cambiar su condición de vida, también podría contener las consecuencias de la megalomanía del Estado y sus cómplices que frustran cada intento de preservar la democracia, la paz y la libertad.

http://www.hoybolivia.com/vernoticia.php?IdSeccion=7&IdEdicion=577&IdNoticia=24740
http://independent.typepad.com/elindependent/2009/12/la-econom%C3%ADa-pol%C3%ADtica-del-2010.html
http://www.lostiempos.com/diario/opiniones/columnistas/20091208/la-economia-politica-de-2010_48743_85129.html
http://www.eldeber.com.bo/2009/2009-12-14/vernotacolumnistas.php?id=091213225406

martes 3 de noviembre de 2009

Un cambio en las relaciones de poder

Por: Mauricio Ríos García

Paradójicamente, lo que se presenta como una constante entre la visión del Estado autocrático interventor, y la visión del Estado democrático neutral, son las transferencias no condicionadas de dinero en efectivo, pues ambas necesitan de las mismas para consolidarse en un escenario con abundancia de recursos y frustración, o contenerse en el ejercicio de su poder. Actualmente, los planes de gobierno de los tres principales frentes políticos en campaña electoral plantean mantener estas transferencias o terminar por distribuir los recursos restantes (o por lo menos la mayor parte de los mismos) en forma directa, aunque ninguno podría haber entendido que existe la oportunidad de satisfacer una demanda fundamental en el país.

Cuando en 1997 se propuso ensayar este mecanismo por primera vez, se lo condenó porque se trataría de una descabellada idea para comprar el voto y lograr desesperadamente la reelección y permanencia en el poder. Más de una década más tarde, las evidencias de inversión prudente marcan la diferencia entre simplemente mantenerlas como un elemento político perverso por un lado, y conseguir que el aumento de la riqueza sea impulsada por un protagonista diferente de un Estado embriagado de privilegios por el otro.

Uno de los enfoques que podría generar mayor discusión (el favorito en lo personal) es el del cambio en las relaciones de poder entre el individuo y el Estado, porque contempla mecanismos que podrían limitar las decisiones ineficientes por parte de los gobiernos que afectan a los particulares.

Esta relación fue graficada alguna vez como la aplicación de una llave yudoca, es decir, ceder el paso en lugar de utilizar la fuerza para superar al oponente: si el control de los recursos existentes permite sostener una perversa relación de privilegios y condiciones entre el Estado y los distintos grupos de presión, lo que finalmente le toca al siguiente gobierno es ceder ante la demanda de control sobre los mismos recursos existentes para dejar de reprimir la prosperidad.

La teoría predominante que sostiene esta idea plantea un papel primordial a la pertenencia y participación en los grupos de presión, cuando se observa que sólo un incentivo individual y selectivo estimularía a una persona racional de un grupo latente a actuar con un espíritu grupal, o lo que equivale a decir que una persona tendrá incentivos para actuar en grupo solamente si tiene la seguridad de conseguir rédito en forma individual, lo que al mismo tiempo permite deducir que los individuos actúan colectivamente para proporcionar bienes privados, y no públicos.

Cuando Mancur Olson intentó explicar la lógica de la acción colectiva en 1982, observó que con el pasar del tiempo, el resultado que los distintos grupos de poder generaban al influir en la política a su favor, finalmente comprometían el crecimiento económico, y desde luego, cuando con el pasar del tiempo los grupos de poder aumentaban su fuerza y tamaño, la economía iniciaba un constante declive, y todos aquellos quienes invierten su energía y capacidad creativa dentro de ella, canalizarían su frustración en forma colectiva y violenta.

Olson también se planteaba qué tipo de gobierno se precisaba para lograr la prosperidad, y terminó acuñando la respuesta: “un gobierno potenciador del mercado sería lo suficientemente poderoso para establecer y proteger el derecho a la propiedad privada, pero limitado de modo tal que con sus actividades no pudiera privar a los individuos de esos derechos” (2001).

Entonces, la propuesta que termine por satisfacer una demanda fundamental (que es entregando en forma directa el total o la mayor parte las rentas naturales a los ciudadanos), habrá conseguido la forma menos costosa de burlar la resistencia violenta contra el abuso de poder del Estado, como último recurso de la minoría en su esfuerzo por romper la opresión de la mayoría.

Será a partir de este tipo de lógica que los economistas y no economistas vayan a plantear sus análisis y exámenes sobre los incentivos de quienes ostentan el poder, y las oportunidades para aplicar las ideas sobre el funcionamiento de los sistemas económicos y políticos que surgen en momentos extraordinarios como el actual.

http://www.lostiempos.com/diario/opiniones/columnistas/20091106/un-cambio-en-las-relaciones-de-poder_44005_75636.html

http://hoybolivia.com/Noticia.php?IdEdicion=548&IdSeccion=7&IdNoticia=22823

lunes 12 de octubre de 2009

El Nobel es para Ostrom y Williamson

Por: Mauricio Ríos García

La politóloga Elinor Ostrom de la Universidad de Indiana, y el economista Oliver E. Williamson de la Universidad de California, Berkeley, fueron galardonados este lunes 12 de octubre con el Premio Nobel de Economía 2009, sorprendiendo a propios y extraños; “por su análisis económico de la gobernanza, especialmente de los comunes (de los bienes comunales)”, y “por su análisis económico de la gobernanza, especialmente los límites de la empresa", respectivamente.

Para ser más claros, el gran trabajo de Ostrom y en particular la obra “Gobernando los bienes comunales: la evolución de instituciones para la acción colectiva” se concentra en cómo los problemas de los bienes comunales pueden ser resueltos localmente, es decir, prescindiendo de la administración central del Estado, o sobre la forma en que uno consigue cooperación social, incluso cuando el aspecto de privado pareciera no ser la alternativa.

Sin embargo, además de no poder pasar por alto el hecho de ser la primera mujer en ser galardonada en esta categoría, vale destacar la estrecha relación que sostiene con la Escuela de Elección Publica, y también con la Escuela Austríaca de Economía, a juzgar no sólo por la aplicación de estos enfoques (u otros muy cercanos) en sus numerosos trabajos sobre federalismo y las organizaciones del Estado, sino también por las contribuciones de algunos de sus discípulos.

Es más, la relación de Ostrom con la Escuela Austríaca es más estrecha aún. Los austríacos Boettke y Aligicia publicaron este año un libro titulado “El Desafío del Análisis Institucional y el Desarrollo” (Routledge, 2009), en el que precisamente analizan, rescatan y aplican las contribuciones de la politóloga a la política económica y las ciencias sociales, así que las contribuciones de las Ostrom son aplicables a las de la Escuela Austríaca y viceversa.

Para el caso de Williamson, algunos consideran que esta podría ser la premiación más cercana a los austríacos en muchos años, tal vez desde 1974 cuando Hayek (y Myrdal), sobre todo por el trabajo que publicó en 1991 titulado "Instituciones Económicas: Gobierno Espontáneo e Intencional”. Y para profundizar en el aporte de Ostrom, el mismo Boettke recomienda los trabajos Gobierno de los Comunes (Cambridge), y Diversidad Institucional (Priceton).

Por otro lado, y para gran sorpresa de quienes vivimos en un lugar tan alejado de donde se plantean ideas de semejante calibre, Ostrom guarda una estrecha relación académica y de amistad, nada más y nada menos que con el Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (CERES) de Cochabamba, en particular sobre investigaciones en el manejo de bosques como recurso comunal; y aunque en forma indirecta, Williamson también guarda relación por la forma en que Berkeley ha influido en la línea de trabajo del CERES durante los últimos años.

No cabe duda que con este premio vienen renovadas esperanzas sobre el interés que puede despertar, sobre todo en los jóvenes estudiantes, en los postulados de la Escuela Austríaca y la Escuela de Elección Pública, es decir, sobre la racionalidad humana y su comportamiento -sobre los que Mises trabajó tanto-, las instituciones, y las soluciones alternativas legales, políticas y culturales.

Esta premiación es una muy particular, ya que luego de la polémica premiación de Krugman en 2008 y el posterior desenvolvimiento político que tuvo, este año ha logrado el contento casi unánime de las escuelas contemporáneas más reconocidas en el mundo, y sobre todo por el largo tiempo que ha pasado para prestar atención a los aportes de la ciencia desde esta perspectiva.

Cuando Hayek recibió el mismo Premio en 1974, confesó que si le hubieran consultado sobre establecer un Premio Nobel de Economía, él se hubiese manifestado en desacuerdo porque temía que éste tendería a acentuar las oscilaciones de la moda científica. Afortunadamente, el Comité de Selección había refutado esta idea premiándolo a él, alguien que había tenido tan poca cabida dentro de la moda, sin embargo, Hayek se mantuvo aún escéptico porque consideraba que tal Premio confería tal autoridad que ningún hombre debería poseer.

http://www.lostiempos.com/diario/opiniones/columnistas/20091014/el-nobel-es-para-ostrom-y-williamson_40624_68712.html
http://www.hoybolivia.com/Noticia.php?IdEdicion=529&IdSeccion=7&IdNoticia=21665

lunes 28 de septiembre de 2009

Para terminar con los excesos

Por: Mauricio Ríos García

En su reciente cumbre de Pittsburg, los jefes de Estado del G-20 han dado a conocer una de las conclusiones más preocupantes para encontrar una estrategia para lograr la recuperación, y que además pone en evidencia lo alejada que está la posibilidad de lograr aquel crecimiento sostenido que dicen buscar. Concluyeron que este organismo debe convertirse en el gran supervisor del funcionamiento económico mundial, implementando exigencias a los bancos para reforzar su capital y reducir los bonos que pagan a sus altos ejecutivos, apuntando al viejo argumento de la codicia y el capitalismo salvaje, "para terminar con las debilidades que generaron la crisis".

Muchos creen que el socialismo más consabido terminó hace veinte años, pero no hubo ningún rediseño institucional en el sector bancario. Estamos de acuerdo en una reforma radical del sistema y en que se eliminen los privilegios, pero no mediante el dictamen del Estado sobre el sueldo de los altos ejecutivos, sino del mercado.

Para explicar esta proposición, lo que primero que debe entenderse es que la génesis de la crisis es responsabilidad de los gobiernos y sus bancos centrales cuando redoblaron la masa monetaria para la expansión crediticia sin respaldo alguno del ahorro real, y que más tarde se tradujo en los errores masivos de inversión de los que el mercado se encargó de identificar y corregir en octubre de 2008.

La nomenclatura económica tradicional hace que la banca central tenga como principal tarea el controlar la inflación y la masa monetaria, sin embargo, también está obligada a rescatar aquellos bancos con problemas inyectando liquidez para que no se desmorone el sistema, haciendo que este "prestamista de última instancia" libere de responsabilidad a los bancos privados sobre el préstamo del dinero que no tienen. Es ese el tipo de excesos que debe terminar, el exceso de poder y su planificación e intervención que provoca más errores que soluciones, el exceso que no permite que la banca privada actúe como cualquier otro agente económico.

Si por ejemplo, la emisión de dinero en manos de firmas privadas cuyo negocio dependa de su éxito en mantener estable el dinero que emiten, y que deban regular la oferta de su dinero para que el público lo acepte en virtud de su estabilidad, los bonos de los altos ejecutivos estarían determinados por la competitividad y no por la voluntad del gobernante de turno -como pretende el G-20-, los ahorristas podrían acudir a la totalidad de su dinero cuando lo vieran conveniente, y los inversionistas buscarían negocios rentables con mayor precaución. Ésta es la idea que busca de la forma más fácil, eficaz y eficiente, mantener la estabilidad monetaria, evitando toda fluctuación industrial o período de depresión, en vez de buscar medidas desesperadas que la generen o la agraven.

Si la plaga de la intervención se expande con las viejas ideas del G-20, la magnitud de sus equivocaciones tendrá relación directa con la duración y profundización de las próximas recesiones.

http://www.eldeber.com.bo/2009/2009-10-02/vernotacolumnistas.php?id=091001230825

viernes 28 de agosto de 2009

Hostil y perverso sistema inflacionista

Por: Mauricio Ríos García

Si a partir del momento en que el socialismo consiguió el poder a usted le preocupó la gestión del Gobierno o el Banco Central sobre la inflación o la deflación, le plantearemos una idea de por qué insisten en tratar este tema de una manera tan displicente, y cómo es que la falsa doctrina de moda no garantiza una economía estable.

La actual política monetaria y el camino hacia la completa planificación están orientados al inicio de la inundación del crédito barato. El Banco Central acaba de poner en vigencia un nuevo reglamento de encaje legal que reduce las tasas de un 12 a un 6%, con la idea de "liberar recursos para préstamos (solamente en bolivianos) y que las tasas de interés sean menos elevadas".

¿Quiénes son los que realmente necesitan ese crédito barato? Aunque el emprendedor desea montar un nuevo negocio, u otra persona quiere vender su casa a un mejor precio, no son ellos quienes más lo necesitan, sino los políticos.

El primer objetivo es el de garantizar la campaña. Es por esto que los defensores del control público no pueden prescindir de la inflación a fin de financiar su política de derroche. El efecto inflacionario (o deflacionario en este caso) es un buen pretexto para implantar el control de precios e ir implementando la más abusiva planificación de las cuentas de unos individuos por otros.

El segundo paso es aún más perverso, pues se trata de la propaganda subversiva. Ya que la economía de mercado la asumen sin planes, o porque el dinero es el medio de cambio comúnmente aceptado, cuya esfera de acción es la de las transacciones mercantiles efectuadas por individuos basándose en la propiedad privada de los medios de producción y la división del trabajo, ésta debe ser unánimemente condenada, para que más tarde la confiscación de todas las rentas de una cuantía superior a la que consideran justa aquellos que tienen una renta menor, gradualmente sea una realidad.

Es lo que predican los zares económicos al servicio de la conspiración contra la democracia y la libertad, aquellos que recetan el expansionismo, el dinero de curso forzoso y la manipulación del sistema monetario y crediticio como el medio más seguro para alcanzar la prosperidad, aquellos que acusan al comercio de especular con las consecuencias de la inflación.

Lo lógico en tiempos de crisis (porque el blindaje es sólo de papel), es ahorrar o ajustarse el cinturón, y así todo el ahorro que la economía privada estuvo generando, pueda convertirse en crédito destinado a financiar la recuperación, o a asumir un mayor impacto recesivo, pero si lo que se quiere es una economía estable, la reconstrucción monetaria presupone ante todo la repudiación de las políticas inflacionistas.

Este sistema no admite -y nunca lo hará- que los últimos tres años y medio de gasto generarán déficit más temprano que tarde. Es cierto que hablan de poner fin a la inflación, pero es solamente una más de las distracciones fútiles a las que ya nos tienen acostumbrados. La manipulación monetaria es ahora el gran bulto debajo de la alfombra, y recurrirán a ella cuantas veces sea necesario.

http://www.eldeber.com.bo/2009/2009-09-03/vernotacolumnistas.php?id=090902235740

viernes 14 de agosto de 2009

Quieren desentenderse

Por: Mauricio Ríos García

El presidente Obama acaba de sostener que "en los últimos meses, el rendimiento de la economía ha sido mejor del que se esperaba". Indudablemente, resultaría ocioso discutir esa idea si eso depende de cuáles fueron sus expectativas, pero no tanto si se discute el hecho de necesitar otro plan de estímulo y si el mejoramiento de la economía se debe a estas inyecciones de liquidez.

A pesar de que se estima que el déficit presupuestario del año fiscal estadounidense podría alcanzar los 1,8 billones de dólares, y de que la deuda la terminarían pagando los contribuidores, economistas como Roubini y los Nobel Stiglitz yKrugman, aseguran que el plan de estímulo más grande de la historia de 787.000 millones de dólares, aprobado el pasado mes de febrero por el Congreso, no solo no es suficiente, sino que es necesario un nuevo paquete de entre 200.000 y 250.000 millones de dólares adicionales para fines de este año o comienzos del próximo.

Para variar, los neoclásicos no terminan de entender la crisis, y prefieren desentenderse mediante el estímulo. Argumentan que quienes se oponen a una nueva ronda de gastos “lo hacen por temor a que degeneren en inflación, pero como el problema más inmediato sigue siendo el de la deflación, la única preocupación debiese ser el desempleo”. Lo que en realidad hacen es viajar por el mundo con una receta millonaria bajo el brazo, perdiendo de vista que ahora se tiene la deuda más alta desde la Segunda Guerra Mundial.

De acuerdo con las últimas estimaciones del Fondo Monetario Internacional, el costo de tales medidas asciende a casi 12 billones de dólares, de los cuáles los países desarrollados han destinado 10,2 billones; los países de la UE han destinado 313.000 millones de euros a recapitalizar bancos, representando para el G-20 un déficit público promedio del 8,1% en 2009, frente al 1,1% de 2007. Por su lado, los países emergentes gastaron 1,7 billones de dólares, por el momento (Llamas, 08/09).

Ahora bien, ¿los signos de recuperación de la economía estadounidense son gracias al estímulo? Si un 90% del dinero destinado al mismo aún no fue gastado, como Casey Mulligan de la Universidad de Chicago, sostiene, ¿cómo pudo mejorar la economía, si el nivel de desempleo no se aleja de casi un 10%, y si las medidas de principio de año tardan medio año o más en hacer efecto?

Otro de los argumentos de los neoclásicos es que el problema de la actual crisis está en la falta de crédito, y entonces tratan de resolverla con deuda, es decir, la Reserva Federal disminuye el nivel de las tasas de referencia para que se promueva el crédito y la gente se siga endeudando. La única manera de resolver el problema de la deuda es honrándola, no postergándola. Es como que yo a usted le prestara para que me pague lo que ya me debe (¿?).

Afortunadamente, la Reserva empieza a entender este tema. Acaba de decidir ampliar los programas de rescate solamente por un mes, y anunció un punto final a las compras de deuda por parte del Gobierno. Sin duda es esa la señal correcta para empezar a frenar la crisis, y lo que todas las personas deben hacer a partir del anuncio, incluida la administración Obama, es ajustarse los cinturones, reducir sus gastos y asumir sus errores como lo hicieron en peores experiencias, y no dejárselos a algún asesor iluminado de la Casa Blanca, del Congreso o de la Reserva Federal, que resuma todo en "estimular o morir".

Ahora, la discusión sobre si la recuperación es artificial o no, es un tema que queda pendiente, pero si de corolario sirve, la crisis es un problema más de carácter moral que de recetas económicas.

http://www.lostiempos.com/diario/opiniones/columnistas/20090822/quieren-desentenderse_31349_51121.html

http://www.hoybolivia.com/Noticia.php?IdEdicion=468&IdSeccion=7&IdNoticia=18982